Barbate




 



 




Situado en la comarca de La Janda, Barbate es un precioso pueblo gaditano que alberga uno de los puertos pesqueros más famosos de Andalucía. A lo largo de los 25 kilómetros de costa que agrupa el término municipal, pueblos como Zahara de los Atunes y Caños de Meca o playas como la de la Hierbabuena o la de Nuestra Señora del Carmen, componen uno de los núcleos turísticos más reconocidos del sur de España. Además, el Parque Natural de la Breña y las Marismas del Barbate ofrecen la posibilidad de realizar una gran variedad de rutas de gran interés ecológico y paisajístico dentro del municipio, en el que se encuentra el cabo Trafalgar, dónde tuvo lugar, la célebre batalla en la que la escuadra franco-española fue derrotada por el almirante Nelson.





Aunque ya los primeros pobladores de las costas barbateñas conocían y aprovechaban la riqueza de su litoral, parece ser que fueron los fenicios los primeros en explotar o al menos posibilitar el comercio de estos recursos de forma organizada. Mediante el sistema de la almadraba, un sistema de redes para pescar atunes, nació una gran industria que hizo de la zona gaditana un centro exportador conocido en todo el Mediterráneo. Desde el siglo V a. C. los griegos de Atenas mencionan el garum procedente de nuestras costas. Se trataba de una especie de salsa elaborada a partir de atún, morena y caballa. Las naves de comercio hubieron de sortear un poderoso obstáculo: la condición de frontera geográfica entre África y Europa, junto con una vía fluvial que facilitaba a los barcos corsarios las acciones de pillaje en las zonas agrícolas del interior, dificultaban el asentamiento humano en el litoral y las consecuentes relaciones comerciales.

Con el dominio marítimo y terrestre operado por Roma, es precisamente bajo la égida romana cuando la zona cobra mayor entidad. Los primeros testimonios escritos nos hablan del puerto de Baesippo, situado al parecer en la desembocadura del río Barbate y que se convierte pronto en un próspero enclave debido a su industria pesquera y de salazón heredada de la época fenicia. Desaparecidos la mayor parte de los vestigios de este periodo, los restos de la factoría y la necrópils que aún hoy siguen apareciendo dan testimonio de una ocupación intensa y prolongada en el tiempo, que pudo alcanzar si cénit entre los soglos III y V d.C.

Con la caída del Imperio Romano vuelve la inseguridad a las costas, al tiempo que se producen dos hechos de importancia en los posteriores siglos: el triunfo del Cristianismo sobre las religiones paganas y la condición del predominio del mundo rural sobre el urbano. Ambos se van a hacer patentes aquí con la fundación de varias ermitas, entre las que destaca la de San Paulino (actual ubicación de la Casa de la Cultura de Barbate); la de San Ambrosio (en el pago del mismo nombre) y la de la Oliva (a 5 Km de Barbate y en el término de Vejer, conserva el testimonio de su fundación).

Los avatares de la Reconquista convertirá esta zona en línea fronteriza, despoblada hasta el punto que Alfonso XI (mediados del XIV), establece el perdón a los homicidas que vengan con armas a Tarifa un año y un día. Parecida suerte debieron de tener nuestras almadrabas, pues en poco tiempo adquirieron fama por la baja ralea de su gente. Las hazas de la Suerte formaron parte de aquellos incentivos que concedieron los reyes en su deseo de proteger la frontera y repoblar la zona. En la larga guerra contra los musulmanes tiene su origen la Casa Ducal de Medina Sidonia, que extenderá sus dominios por toda la comarca y explotará sus almadrabas.

Expulsados definitivamente los musulmanes de España, la inseguridad en las costas se acentúa, erigiéndose durante el siglo XVI junto al río Barbate el Castillo de Santiago, destinado a proteger su entrada, además de levantarse por orden de Felipe II una serie de torres- vigía lo largo del litoral de las que pertenecen en nuestros alrededores la del Tajo y Camarinal. Situadas en lugares estratégicos sobre los acantilados, y pese a incluir artillería, tenían carácter eminentemente preventivo.

A finales del siglo XVIII llega a Barbate un maltés llamado Paulo Mallía o Pablo Malia, uno de los primeros entre los sucesivos inmigrantes, procedentes sobre todo de Vejer y de Conil, que irán conformando el carácter del pueblo.

En los inicios del siglo XIX un acontecimiento bélico convierte a Barbate en el centro de atención de la política nacional. Aliada del ejército francés, la armada española al mando de Villeneuve sufrió una terrible derrota el 21 de octubre de 1805 frente a la escuadra inglesa dirigida por Nelson. La batalla, que tuvo como escenario las aguas de Los Caños de Meca frente al cabo Trafalgar, tomó de éste el nombre para pasar a ser conocida como uno de los episodios más desgraciados de la historia naval española.

Durante todo el siglo XIX la localidad pasa por ser una pequeña y humilde aldea de la que apenas queda constancia, como la de un incendio que la asoló (mediados del XIX) con apenas cincuenta vecinos. Con la explotación de las almadrabas por la familia Romeu a finales de XIX y la construcción de “la chanca” o fábrica de atún, se produce el gran revulsivo que la economía local necesitaba, multiplicándose la población por veinte en poco tiempo.

A principios del XX, Serafín Romeu Fages, culto, burgués, monárquico y liberal mostró interés en la mejora del pueblo y costeó o ayudó a financiar varios edificios, como el Pósito antiguo, el vijo colegio de Doña Áurea o el cementerio actual. Mientras tanto, la villa contempla un apogeo económico y social sin precedentes, superando en población a Vejer. De esta época han quedado en la memoria colectiva personajes como, además de Serafín Romeu, el escritor Miranda de Sardi, el empresario Aniceto Ramírez, el farmacéutico Tato Anglada… Ellos promovieron la salida a la luz pública de tres diarios: El Heraldo de Barbate, La Independencia de Barbate y El Destello. Todos lograron concienciar a una gran parte de la población de la necesidad de independizarse del municipio matriz de Vejer. Esta desvinculación se produjo en 1938 y Agustín Varo Varo sería el primer alcalde pedáneo de Barbate.

En plena vitalidad económica y demográfica se inaugura el puerto pesquero (1961), logro empañado pocos años después por las medidas restrictivas marroquíes en relación con sus caladeros, lo cual supuso una crisis en el sector pesquero de gran calado que conllevó una gran emigración de barbateños. Como consecuencia, el crecimiento poblacional, acelerado desde la independencia, tocó techo en la década de los 60, llegando a registrarse unos 23.000 habitantes. El sector turístico, en principio minusvalorado, fue adquiriendo importancia a la vez que entraba en un declive estructural el pesquero, precisamente cuando el consumo de pescado alcanzaba en España cotas inusitadas y había ya que importarlo de otros países.

En los años posteriores se producen dos hitos en la historia de nuestro pueblo: la expropiación de la zona de Retín a fin de destinarla a un campo de adiestramiento de la Armada (1982), y la salvaguarda legal de una zona de gran valor ecológico, denominada Parque Natural del acantilado y Pinar de Barbate (1989), a la que posteriormente se van a añadir las marismas.

En la última década la puesta en marcha del polígono industrial y la aparición o desarrollo de nuevas factorías de pescados suponen una apuesta firme por las ocupaciones tradicionales que desde antiguo tuvieron relevancia en Barbate. En parte debido a esto, la población, después de 20 años de estancamiento, ha experimentado una pequeña alza en su número. Está por ver si este dato obedece a una coyuntura puntual o es un indicativo de una nueva etapa en la historia de nuestro pueblo.




El Parque Natural de la Breña y Marismas del Barbate comprende los montes «Dunas de Barbate» y «Breñas Alta y Baja», más una franja marina paralela a la costa de una milla marina de anchura y las Marismas del río. Las zonas protegidas abarcan poco más de 5.000 Ha distinguiéndose cinco ecosistemas básicos con un alto valor ecológico: Un acantilado a 100 m sobre el nivel del mar que se extiende desde la playa de Hierbabuena hasta Los Caños de Meca. Al borde del acantilado nos encontramos con el pinar, extenso bosque de pino piñonero, algún pino carrasco y denso matorral mediterráneo. Las marismas del río Barbate, importante enclave de apoyo para el tránsito de aves desde las dos bahías gaditanas y zona de descanso en las rutas migratorias. El parque está bastante cuidado y despejado de malezas para evitar incendios y mejorar el crecimiento y desarrollo de los árboles y arbustos y en general se puede decir que el bosque goza de muy buena salud.



Una de las joyas que hay que ver en Barbate y sus alrededores. La ermita de San Ambrosio está situada cerca del parque natural de la Breña y de las Marismas del Barbate. Ha sido declarado Bien de Interés Cultural y actualmente pertenece al Obispado de Cádiz. Esta ermita de origen visigodo, que data del siglo VII, es un edificio que es el resultado de superposiciones materiales correspondientes a diversos momentos culturales, cuyos orígenes se remontarían, al menos, a la época romana, como se deduce de recientes investigaciones que han detectado en su espacio la existencia de una posible villa romana. El edificio principal de la Ermita de San Ambrosio consta de una sola nave estructurada por cuatro arcos apuntados de ladrillo, sobre los que se apoya un tejado a dos aguas con viga de madera, tablón y teja. Coincidiendo con los soportes de los arcos, dos columnas de diámetro desigual están fijadas a las paredes circundantes y están rematadas con cemento de nacela, excepto las dos más cercanas al ábside, con capiteles compuestos, probablemente de origen romano. Esta construcción principal se completa con una capilla lateral cuadrada, situada al norte, adosada a la nave y con acceso actual desde el exterior. La capilla, que hace unos años todavía albergaba una imagen de San Ambrosio, está construida con paredes de mampostería, coronadas por una bóveda octogonal sobre simples trompetas de ladrillo. Está situada a unos ocho kilómetros al oeste de Barbate. Desde la avenida Juan Carlos I de la ciudad, hay un camino que discurre principalmente por bosques de pinos y que nos permite llegar a esta capilla.



La iglesia parroquial de San Paulino está situada en el centro urbano de la ciudad de Barbate. En cuanto a su historia, se sabe que antes de ser una parroquia, existió como ermita, ya que hay documentos de mediados del siglo XIV que ratifican una actividad religiosa anterior a su nacimiento como parroquia. Sin embargo, fue con la expansión de la ciudad de Barbate y debido a la necesidad de templos más grandes que la actual iglesia parroquial fue construida (1937-1954) por el arquitecto diocesano Manuel Fernández Pujol. Su construcción se hizo realidad gracias a las donaciones del Consorcio Nacional Almadrabero y del propio pueblo de Barbate. La iglesia, que se encuentra en lo alto de la iglesia es un cruz latina, tiene una sola nave cubierta por una bóveda de cañón reforzada por arcos fajones que descargan su peso sobre pilastras. Sobre el transepto, que marca la intersección de los brazos de la cruz, hay una cúpula acanalada y ovalada, creada a partir de cuatro arcos tóricos y por pechinas. El edificio, que es grande y muy luminoso, es de gran austeridad y sencillez, aspectos que se pueden apreciar tanto en el interior como en el exterior. Las paredes lisas y encaladas, la rareza y el pequeño tamaño de sus aberturas y la insignificante presencia de elementos decorativos contribuyen a ello. La fachada principal tiene una puerta sin adornos, un pequeño rosetón y un nicho vacío. Un edificio lleno de encanto e historia para ver en Barbate.




Es uno de los monumentos más emblemáticos de Barbate. La Torre del Tajo es una torre de vigilancia situada en el municipio de Barbate, perteneciente al sistema de torres de vigilancia costera construidas durante el siglo XVI. La torre se encuentra al borde de un acantilado de 100 metros de altura en el Parque Natural de La Breña y Marismas del Barbate. Durante los siglos XV y XVIII, las costas mediterráneas de todos los reinos cristianos de Europa sufrieron numerosos ataques de piratas de origen bereber, que procedían principalmente de los puertos de Tetuán y Argel. Estos asaltos fueron motivados por dos razones principales: por un lado, el enfrentamiento del Imperio Turco contra las potencias cristianas europeas; por otro lado, la expulsión de la población morisca y judía de España, que se asentó en el norte de África. Las costas del Estrecho de Gibraltar, por su proximidad al norte de África y la abundante población que concentra durante ciertos meses del año (para explotar las trampas) se convirtieron en uno de los principales escenarios de estos asaltos bereberes. En el siglo XVI, el Rey Felipe II de España encargó un proyecto para fortificar la costa atlántica andaluza para defenderla de los ataques bereberes. Se construyeron castillos, como el castillo de Santiago de Barbate (hoy extinto) y torres de faros, como es el caso de esta construcción, además de las torres de Trafalgar y Meca. Un camino paralelo a la costa conecta el barrio de Jarillo, al este de Barbate, con este monumento. La distancia aproximada es de 4 kilómetros al oeste, lo cual lo convierte un paseo muy agradable para recorrer. No olvide visitar este magnífico monumento y sus alrededores, que son una de los monumentos más notables que se puede ver en Barbate.



El Faro de Trafalgar es un faro monumental de unos 34 metros de altura y una torre blanca en forma de cono, construido en 1860 justo al lado de la Torre del Faro de Trafalgar. El acontecimiento que define la historia de esta región es la Batalla de Trafalgar, que tuvo lugar en 1805 y enfrentó a las tropas francesas y españolas contra los ingleses en una reunión que tuvo como resultado la victoria inglesa, la muerte de cientos de personas y el hundimiento de docenas de barcos que aún yacen bajo el agua como los sombríos restos de este acontecimiento bélico. Es asombroso mirar el horizonte e imaginar el sonido de los cañones, los gritos de los marineros y la fuerte tormenta que golpeó la región esa noche. Este faro está situado junto al barrio de Los Caños de Meca, a unos 10 kilómetros de Barbate, en el Cabo de Trafalgar. En 1929, la torre fue renovada en su fábrica, revestimiento exterior, mientras que el aparato óptico fue renovado y se mejoró el alojamiento del farero. Un faro de gran belleza que no debe perderse en su lista de lo que hay que ver en Barbate.



La Torre de Trafalgar es una atalaya situada en el Cabo de Trafalgar, en el municipio de Barbate, en el distrito de Los Caños de Meca. La torre de Trafalgar fue construida por el rey Felipe II de España en el siglo XVI como sistema de defensa contra los ataques y asaltos de los piratas de origen bereber. Tiene una planta cuadrada y se apoya en gruesas paredes de mampostería. A nivel del suelo encontramos la puerta de acceso que lleva a una habitación rectangular. Aquí podemos ver los restos del comienzo de la bóveda, sin ninguna de las escaleras que conectaban los dos pisos. A principios del siglo XIX, la torre de Trafalgar estaba en ruinas. En 1860, cuando se construyó el faro de Trafalgar junto a la torre, se demolió parte de la infraestructura para utilizar sus materiales en la construcción del nuevo faro. Desde entonces hasta hoy, la torre permanece en un profundo estado de abandono.




La Torre de Meca, que está entre nuestras propuestas de qué ver en Barbate, también se conoce como la Torre de la Breña y está situada en Altos de Meca. Fue construido en la década de 1820. Es una construcción troncocónica sobre una base circular de poco más de trece metros de altura hasta el parapeto del techo. Se utilizó una escalera portátil para acceder al vestíbulo de entrada, que estaba situado en lo alto. Esta abertura da paso a una habitación empotrada en la pared y abovedada, que conduce a la única habitación de la torre. Esta habitación tiene la peculiaridad de estar dividida en dos plantas por un suelo de madera, siendo la comunicación entre ambas por medio de una escalera portátil, la misma que se habría utilizado para ir a la caseta de vigilancia. Otra peculiaridad de la torre es el alto número de tragaluces, concretamente siete, dispuestos en dos niveles para iluminar los dos pisos del salón. La Torre Meca fue restaurada en 1992 por la Junta de Andalucía. Se encuentra aproximadamente a 300 metros al norte de Los Caños de Meca, y se puede llegar a ella siguiendo el camino de la “Torre de Meca” que va del barrio hasta el monumento.


Fuente: Ayuntamiento de Barbate y Cadiztur



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