Llanes




 



 




Una capital y villa marinera de impresionante casco histórico, tradición marinera, etnografía, folclore, gastronomía, playas y montañas que miran a los picos de Europa. Cultura tradicional y de vanguardia, historias de indianos y cineastas enamorados…Y mucho más. Así es Llanes.

Con Llanes todo, sin Llanes nada, fuera de Llanes todo se acaba…’. Tal vez esta estrofa popular resume la esencia de un territorio y el espíritu de sus habitantes. El concejo de Llanes, que pasa por ser uno de los de mayor tradición turística de Asturias, atesora en su villa capitalina uno de los cascos históricos mejor conservados de todo el Principado, en el que reúne un gran número de palacios y casas blasonadas, además de la Basílica y un sinfín de tiendas, restaurantes y sidrerías que convierten el lugar histórico en un ir y venir de gente todo el año.

El casino, la torre medieval, el paseo de San Pedro, la playa del Sablón, el palacio del Duque de Estrada, el faro, el puerto, los Cubos de la Memoria, etc. componen un conjunto que hace de esta villa marinera una de las más bellas del norte de la Península Ibérica. Y si bella es la capital, el municipio no desmerece en absoluto y tiene de todo: el itinerario Llanes de cine, la ruta de los bufones, la ruta de los colores por el valle Oscuru, el Camín Encantáu en Ardisana, la ruta del río Purón, la senda La Cuesta – en el entorno del campo de golf -, la senda costera entre Bustio y Guadamía, el Idolo de Peña Tú… y más de treinta playas de espectacular paisaje – pequeñas calas o grandes arenales-, donde se pueden practicar todo tipo de deportes náuticos, y que sin duda son una de las joyas naturales del municipio y uno de los atractivos más demandados por los viajeros y por los artistas (son numerosos los directores de cine, televisión, publicidad, etc. que las han elegido para sus obras). Sin olvidar la gran cultura tradicional y folclórica del municipio, muy viva en sus aldeas, que hacen de la gaita, el traje de llanisca, la cocina tradicional, las leyendas, la literatura, el cine o las fascinantes historias de indianos, un universo único e irrepetible.





La Villa de Llanes, monumental y marinera, cuenta con un gran número de lugares de interés. Destacan su casco antiguo declarado Conjunto Histórico-Artístico, en él se encuentran las murallas y el Torreón (S.XIII), la Basílica de Santa María del Concejo (S.XIII-XV), el palacio de Posada Herrera y el Palacio Duque de Estrada (S.XVII), el Palacio del Cercáu (S.XVI) y el Palacio de Gastañaga (S.XV-XVIII); el puerto, donde se encuentra la obra “Los Cubos de la Memoria”, creación del artista vasco Agustín Ibarrola ; las Casonas de Indianos, paseos como el Paseo de San Pedro o la senda fluvial del Carroceu y playas como Toró, Puertu Chicu y el Sablón.

La historia oficial de la Villa de Llanes se remonta a comienzos del siglo XIII cuando obtiene el Fuero de Independencia bajo el reinado de Alfonso IX. Es entonces cuando comienza la construcción de las murallas, el Torreón, y la Basílica de Santa María. Fue un puerto relevante en la actividad pesquera entre los siglos XV y XVIII gracias al comercio de la sal, y la riqueza de sus bancos y caladeros de pesca: ballena, sardina, merluza, congrio, caballa y besugo entre otras especies.

Cuenta Llanes con varios paseos que discurren por diversos puntos de interés de la Villa. El Paseo de San Pedro data del año 1847, se trata de un paseo de césped que bordeando los acantilados sobre el mar permite disfrutar de una hermosa panorámica de la villa y la costa llanisca. El Paseo de San Antón que comenzando junto al puerto nos acerca hasta la playa de Puerto Chico y enlazando con la Senda de Toró finaliza el recorrido en la Playa del mismo nombre. O la Senda Fluvial del Río Carroceu, que une Llanes, pasando por La Portilla, con el vecino pueblo de Pancar.



Agustín Ibarrola realizó esta intervención artística en el puerto marinero de Llanes, sobre los bloques de hormigón que componen la escollera del puerto. Constituye una de las mejores manifestaciones de arte público donde se funden elementos esenciales de la obra del artista con el pasado histórico-cultural de la villa de Llanes. A través de “ Los cubos de la memoria”, se puede conocer: la memoria del artista, la memoria del arte y la memoria del territorio. La obra la componen las pinturas sobre los cubos, que se mezclan en armonía rompiendo las aristas y trazando nuevos juegos de formas al unir los cubos por medio de colores, creando volúmenes y superpies nuevas a través de un lenguaje plástico no figurativo. Es una obra de gran belleza destinada a la contemplación armónica de sus formas y colores que cambian a cada momento con la luz, el agua… cubriendo y descubriendo elementos y símbolos como los ojos y los peces.



El Idolo de Peña Tu es un roca situada en Puertas de Vidiago, en una de cuyas paredes se encuentran varias representaciones de arte prehistórico, pinturas y grabados que corresponden a la época Neólítica, y que señalan problablemente un lugar conmemorativo, tal vez la tumba, de algún personaje notable de hace 4000 años. En la pared de la roca orientada al Levante, se encuentran varias figuras muy esquemáticas que representan seres humanos, uno de ellos con un gran bastón en la mano, además de concentraciones de puntos y algunas figuras más ya deterioradas por el paso del tiempo, todas ellas pintadas en rojo. En la parte derecha de la pared se encuentra el “Idolo”, representación de un ser antropomorfo de 1,10 m. de alto, que pudiera ser la idealización de una persona envuelta en un elaborado ropaje. Pocos años después del descubrimiento del Idolo, a comienzos del siglo XX, se descubrieron más de cincuenta túmulos en los alrededores, algunos con cámaras funerarias en su interior, cuyo origen tal vez se remonte hasta más allá del 3000 antes de Cristo.



El Monasterio de San Antolín de Bedón aparece ya citado en documentos del S.XII, se encuentra situado en la desembocadura del río Bedón, en la playa de San Antolín. La construcción que se conserva es la iglesia de estilo románico que comenzó a edificarse a principios del S.XIII. Cuenta con tres naves y cabecera con tres ábsides semicirculares. Su fundación está envuelta en leyendas y se atribuye al Conde Muñazán. Perteneció a la orden Benedictina y fue abandonado como templo tras la desamortización de la iglesia.



El Oriente de Asturias fue una zona de fuerte emigración durante el siglo XIX y la primera mitad del XX. Los llaniscos tuvieron como destinos fundamentales Cuba, más tarde México y en menor medida Argentina. En épocas posteriores fueron a Venezuela y en los años 50 y 60 a Suiza y a Alemania. Se llama indianos a los triunfadores de la emigración americana que fueron generalmente grandes empresarios tabaqueros, textiles, y de ultramarinos y los más ricos banqueros. Muchos fracasaron y de ellos apenas queda memoria. Sin embargo los fuertes lazos familiares y sentimentales con México se han mantenido hasta la actualidad. Llanes es una parte de México y viceversa. La arquitectura indiana, parte ya de nuestra historia y memoria, nos dejó hermosos palacios y casonas, con identidad propia, que aquellos afortunados emigrantes levantaron en sus pueblos y que utilizaban en su mayoría como residencias de vacaciones. La casa del indiano domina en el medio rural por altura y diseño. Los indianos trajeron una arquitectura cosmopolita que se insertó de forma llamativa entre las casas tradicionales, para simbolizar el triunfo y el éxito. Además casi siempre sus verjas dejan ver al otro lado, jardines con ecos tropicales donde no faltan palmeras, magnolios, camelias y buganvillas. Solían encargar los elementos para la decoración y amueblamiento a París o a Barcelona, y trataron de equipar su lugar de añoranza con lo más moderno del momento. Estas casas eran el sueño de todo emigrante para regresar a la patria chica una vez cumplida su aventura vital. Se presentan en toda una gama de estilos y etapas variadas. Eclécticos, modernistas o de estilo montañés, todos los historicismos sirvieron para lograr unos edificios que evidenciaran distinción y empaque. Los indianos nunca olvidaron sus orígenes y sus pueblos y era frecuente su labor benefactora y filantrópica, Prácticamente todas las infraestructuras incluidas carreteras, cementerios, iglesias, casinos, boleras, hospitales y fundaciones de todo tipo se debieron al dinero americano.

Con el dinero de la emigración los pueblos cambiaron radicalmente. En Poo, Andrín, la Pereda y Porrúa, su benefactor les dotó de verdaderos conjuntos cívicos con instalaciones recreativas, (boleras y casinos) escuelas, iglesias y fuentes, lavaderos y depósitos de agua. En La Borbolla o Naves, se diseñaron hermosas plazas. Las innumerables boleras, todavía en activo se suelen deber al dinero de América, y muchas fincas donadas a sus convecinos fueron convertidas en parques públicos. El Llacín y las instalaciones del museo Etnográfico de Porrúa es una de estas donaciones.Además de las escuelas de La Arquera, verdadera joya de la arquitectura escolar, la de Vidiago, es otro exponente de gran calidad, que no quita importancia a ejemplos menores y más sencillos que en su momento cubrieron una demanda educativa básica. En casi todos los pueblos del Concejo de Llanes puede verse algún ejemplo de este estilo arquitectónico.




Llanes es el municipio asturiano que cuenta con un mayor número de playas (más de 30 playas), repartidas a lo largo de los 56 kilómetros que ocupa la línea costera. En cuanto a la variedad, la zona alberga playas para todos los gustos: urbanas y concurridas, naturales y poco visitadas, grandes o pequeñas, abiertas o cerradas, al abrigo o expuestas a los vientos, con río o sin río, de arenas o de cantos, etc. Llanes cuenta con dos playas certificadas con la Q de calidad, las playas de Toró en Llanes y Palombina-Las Cámaras en Celorio.

Aproximadamente cada doce horas se produce un ciclo completo de marea, por lo cual en cada jornada ocurren dos bajamares y dos pleamares. La diferencia de cotas de nivel marino entre una bajamar y una pleamar oscila entre 4 metros en las mareas vivas (coincidentes con días de luna llena y luna nueva) y 1,5 metros de mareas muertas (coincidentes con días de luna creciente y luna menguante).

La temperatura del agua oscila entre los invernales 11º C y los estivales 19º C. No obstante, estos registros térmicos se ven modificados ocasionalmente con el ingreso de alguna corriente marina cálida o fría.




Quesos de Llanes. La Sierra del Cuera, los valles, el verde y el orbayu son la madre de nuestros quesos. Sus padres son las gentes que con el paso del tiempo han consagrado la tradición quesera, tan variada según zonas y costumbres. Esta riquísima pluralidad se puede disfrutar de forma conjunta en las tablas de quesos ofrecidas por sidrerías y restaurantes, pero además, se puede conseguir por unidades al peso en los mercados semanales, todavía muy vivos, que tienen lugar en los distintos pueblos de la comarca, y especialmente en Ferias como el Certamen de quesos del Oriente de Asturias (1 er. domingo de agosto en Llanes) o la Feria del Campo (3 er. domingo de agosto en Posada). Por otra parte, existen tiendas especializadas en quesos al detalle, que resultan muy cómodas y accesibles si se trata de llevar un buen recuerdo gastronómico. En el concejo de Llanes encontramos quesos de orígenes ancestrales: el queso fresco de Porrúa (también curado), el suave y cremoso queso de Vidiago o el famoso Ahumado de Pría. Estos pueblos, que dan nombre a su queso, elaboran también otras variedades, para los más curiosos, como el Tres Leches, el Flor de Texu (queso con formato similar al de tetilla), queso de cabra “Cuevas del Mar” y queso tierno de cabra “La Cuevona” elaborados todos ellos en la quesería Inés Granda de Pría. De más reciente creación son los quesos de vaca de San Roque del Acebal, el azul de Pie de la Sierra, el elaborado por Granja Los Cuetos en Puertas de Vidiago (de cabra), y los de leche de vaca, mezcla de vaca y cabra, cabra o requesón que elabora la quesería Bedón. Todos estos quesos completan la mancha quesera de más variedad y calidad posiblemente del mundo, y que se debe de lleno a sus padres anteriormente presentados. Esta cultura del “quesu” y su proceso de elaboración, se explican y se exponen perfectamente, junto con otros temas, en el Museo Etnográfico del Oriente de Asturias en Porrúa, visita obligada en este concejo, que sin duda nos ayudará a entender y disfrutar más de todo lo que vemos, sentimos y comemos.

De la mar. Como concejo marinero, Llanes se distingue por sus platos de mariscos del Cantábrico – andaricas (nécoras), centollos, bugres o lubricantes (bogavantes) – y los pescados de roca tanto al horno como a la plancha – el popular xáragu (jargo), los salmonetes, el cabracho, el pixin (rape), el besugo, la lubina, la sopa o caldereta de pescado – y todas las variantes del bonito, el protagonista del verano junto a los bocartes y los calamares, sin olvidar las buenas anchoas llaniscas en semiconserva, elaboradas artesanalmente. Su calidad se puede apreciar durante todo el año, pero especialmente en las Jornadas del Marisco que se celebran en primavera. “Pescado de la Rula” es un Distintivo para diferenciar el pescado y marisco procedente de pesca artesanal de la costa asturiana. Producto procedente de la ‘pesca del día‘, capturado por embarcaciones artesanales de bajura y con artes de pesca sostenibles. Exige siempre la etiqueta ‘Pescado de Rula‘ en tu establecimiento, es la garantía de procedencia y calidad de tu pescado.

De la tierra. De la parte de la tierra, proceden manjares como las verdinas, minúsculas alubias, preparadas con el compango y al estilo de la fabada o guisadas con caza o marisco. También una serie de manjares que tienen su origen en el maíz que nos mando América: los exquisitos tortos, que pueden ir acompañados de queso de cabrales, picadillo o huevos fritos y la borona preñada, que requiere larga y lenta cocción al horno y que está compuesta de una masa de harina de maíz en cuyo interior se colocan chorizos, costillas, lacón y lo que caiga. A todo ello se une, como no, la tradicional fabada, que aquí presenta una variante exclusiva, con pantruque, especie de bollo elaborado con harina de maíz. A la fabada, fabes y verdinas se dedica unas jornadas gastronómicas en otoño. Los bosques, las erías y los pastos de la Sierra del Cuera – Paisaje Protegido – proporcionan selecta caza, con piezas exquisitas como el jabalí o el corzo, y excelentes carnes de vacuno, oveja y cabra.

Llambionadas. Por aquí a los golosos se les llama llambiones y Llanes es una buena plaza para quienes padezcan tal afición. Entre las llambionadas además de las típicas de la región (frixuelos, casadielles y arroz con leche), destacan auténticas delicatessens como el helado Peñasanta (mini suflé), las tartas de milhojas, de nuez o avellana, auténticas obras de arte de los maestros confiteros llaniscos. Por último la adaptación a los tiempos ha aportado las formas más originales a los sabrosos bombones de Llanes, convirtiendo a los confiteros en pequeños escultores de obras como los inigualables “Cubos de Chocolate” o “Los Cubos de la Memoria de Chocolate”, en honor a la magna actuación de Agustín Ibarrola en el puerto local.

Fuente: Web Oficial de Turismo en Llanes



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