Pedraza




 



 




Pedraza es una Villa medieval amurallada de pequeño tamaño, pero de gran belleza, en la que es imprescindible callejear para descubrir sus bonitos rincones. Los visitantes en su recorrido podrán contemplar numerosos palacios y casas nobles blasonadas que se comenzaron a construir en el siglo XVI y que hoy día gozan de un estupendo estado de conservación. También aún quedan varios vestigios de su parte defensiva de los siglos XII y XIII como la muralla, la Puerta de la Villa, la barbacana defensiva que posteriormente se utilizó como cárcel pública, el castillo…

La Villa de Pedraza fue repoblada entre los siglos X y XI, tras la reconquista. El mayor esplendor de la villa llega en el siglo XV, en tiempos de los Velasco, que eran los señores del castillo y la villa. Pedraza se levantó entre dos cerros, entre los ríos Cega y Vadillo, que la convirtió en un bastión inexpugnable, donde el castillo se dispone estratégicamente sobre un levantamiento rocoso donde existió un castro prerromano. Durante una buena parte de su historia, la Villa de Pedraza ejerció como fortaleza y plaza de mercado para la comarca.





Es la única puerta de acceso al recinto amurallado de Pedraza. Si bien el cerco no es completo, los cortados de piedra hacen de muralla natural. Esta puerta es la original del siglo XI, aunque tiene algunos añadidos del siglo XV, como el escudo de la familia Velasco. Se conservan las puertas de madera; es curioso ver la portezuela para personas, No sabemos decir si es que eran muy bajitos, o bien es para dificultar el paso en caso de ataque.



Es un edificio medieval del siglo XIII y reconstruido en el XVI propiedad de la Comunidad de la Villa y Tierra de Pedraza. Se abrió al público el 1 de abril de 1994 gracias al esfuerzo de la Fundación Villa de Pedraza. Veremos cómo era una Mazmorra, los cepos para manos y pies con que se sometía a los presos, la gran chimenea con escudo de las dependencias del carcelero, las lóbregas mazmorras de los pisos bajos y un largo etcétera. Su visita nos dará una idea de cómo se desarrollaba la vida alrededor de ella.




La Calle Real nunca mudó su nombre. Es evidentemente la espina dorsal del pueblo. Conduce hasta la Plaza Mayor y desde allí la calle Mayor apura hasta el castillo. Los edificios más notables están en esta ‘milla dorada’; enseguida llama la atención una casa con balcón de esquina: es la llamada Casa de Pilatos, un caserón del siglo XVI que perteneció a la familia Ladrón de Guevara. Enfrente, obligando a la calle Real a hacer un quiebro, se asienta otra de las casas pedrazanas con más sabor cuyo último de sus tres pisos es un entramado de madera y ladrillo característico del medievo. En el último tramo antes de llegar a la Plaza Mayor y en su lado impar se hallan los Escudos de los Pérex, de los Salcedo, de los Velasco y Ladrón de Guevara, familias que lo ocuparon a comienzos del siglo XVIII. La Plaza Mayor es la quintaesencia de la villa. Una plaza castellana que se ha ido formando poco a poco a lo largo de los siglos. Irregular, algo anárquica y bastante destartalada, es una plaza hecha a retazos, con derribos aprovechados. Nadie la diseñó y es hermosa, una de las plazas mayores más bellas de España. El conjunto más llamativo son las casas porticadas frente a la iglesia. Originalmente dos casas del siglo XVI convertidas luego en cuatro viviendas. Los soportales se añadieron con posterioridad una vez que los señores feudales abandonaron el castillo al perder sus privilegios sobre la villa. De hecho los fustes y capiteles de las columnas pudieran proceder del propio castillo.



Situada en el lado sur de la Plaza Mayor aún nos deja apreciar restos de su original estilo románico, como su altiva torre con arquería en su cima y el ábside que ahora se puede apreciar desde la pequeña plaza recuperada para regocijo del visitante a la que se tiene acceso desde la Plaza Mayor a través de un pasadizo situado casi bajo la torre. El antiguo estilo románico sufrió un revestimiento barroco que ha dotado al interior del templo de un singular encanto. La pila bautismal es una notable pieza románica del siglo XIII.




El Castillo y Museo Zuloaga es una fortaleza edificada en el siglo XIII y reedificada en el XV. De ese siglo es la torre del homenaje. Dentro del castillo, en la escalera que da paso al aljibe, se conserva el escudo de los Herrera, anteriores a los Fernández de Velasco. Los duques de Frías, Condestables de Castilla, volvieron a reformarlo en el siglo XVI de donde data la estructura que actualmente se ve. A este castillo se vinculan sucesos históricos como la prisión de los hijos del rey de Francisco I de Francia desde 1525 a 1529 y también alguna que otra leyenda. En 1926, cuando lo adquirió el pintor Ignacio Zuloaga, el interior del castillo estaba arruinado. Restauró una de las torres, donde instaló un taller y pintó paisajes y retratos de las gentes de Pedraza. Los herederos del artista han habilitado una segunda torre como Museo Zuloaga donde se exponen de forma rotatoria obras del pintor y en ocasiones algunas otras obras del patrimonio familiar como un ‘Cristo’ del Greco, un retrato de ‘La Condesa de Baena’ de Goya y algún bodegón flamenco del siglo XVII.


Fuente: Web https://www.terranostrum.es/



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